Del 18 al 28 de febrero

OPTIKO ALUCINA en Viña del Mar

Del 18 al 28 de febrero, en Viña del Mar, se presentará el espectáculo tecnológico de luces y sonidos, único en el país, OPTIKO ALUCINA. Niños, jóvenes y público en general podrán vivir una experiencia de viaje dentro de una cámara “amarilla” de 93 m2., instalada a un costado del Palacio Carrasco de la ciudad jardín.

  

“OPTIKO ALUCINA” es un espectáculo tecnológico de luces, colores y sonidos, único en Chile. Se realiza al interior de la cámara neumática amarilla "Sensor UNO" de 93 m2 por 4 de altura. Aquí el espectador siente viajar hacia un “espacio” que lo aproxima a ese Universo que imagina.

El espectáculo está pensado para niños, jóvenes y la familia. La tecnología utilizada estimula la percepción, el juego y la imaginación, transformándose en una experiencia entretenida y alucinante. Así lo confirman las más de 45 mil personas que han vivido OPTIKO (Obras como Ecos de Luz, Espacio Binario, Estanque de Mnemosine y Alucina), definiéndola como una propuesta lúdica, fantástica e innovadora.

En esta oportunidad y dando inicio a la Agenda Optiko 2010, la ciudad elegida es Viña del Mar. Aquí “OPTIKO ALUCINA” se presentará del 18 al 28 de febrero, a un costado del Palacio Carrasco (Av. Libertad, entre 3 y 4 norte), ofreciendo una propuesta de arte tecnológico para todos. Más informaciones en
www.optiko.cl.

Valor de las entradas:
De Lunes a Viernes: $ 1500.- ( De 15 a 23 horas)
De Sábado a Domingo $ 2000.- ( De 11 a 23 horas)
Te esperamos!!!
Mapa

 

OPTIKO Ecos de Luz, promete una experiencia alucinante y subterránea

Por Francisca Aguilar González
El 10, 11 y 12 de octubre, en la ciudad de Valparaíso-Chile, desde las profundidades se instalará el proyecto de arte-tecnológico “Optiko Ecos de Luz”. La estación, un túnel histórico de 150 metros de largo que conecta al ciudadano con el único ascensor que se eleva de manera vertical en la ciudad porteña, el conocido ascensor Polanco.

 El proyecto, creado por el arquitecto y artista visual, Ignacio Saavedra Guerricabeitia y cofinanciado por Fondart, busca transformar a Valparaíso en una de las ciudades patrimoniales de Latinoamérica capaz de integrar el espacio público, el arte, la tecnología y  la comunidad, desde una vivencia artística.

 Para ello se eligió el túnel histórico del ascensor Polanco, donde se proyectarán múltiples imágenes luminosas que podrán tocar, colorear y animar las paredes del espacio, mientras los visitantes recorren este submundo que los conectará con su imaginario sobre la vida que habita al interior de la tierra.  

 

 

 

Optiko Ecos de Luz será la configuración de rayas, puntos y dibujos que proyectados materializarán una experiencia subterránea. Este gran viaje hacia el origen, acompañado de seis estaciones audiovisuales, máquinas de humo y sonidos electrónicos, nos conectará con un habitad desconocido, luminoso y fantástico.

 

Para lograr una “experiencia Optiko”, Ignacio Saavedra desarrolló en los últimos 10 años un lenguaje visual basado en el uso de tecnologías, estructuras neumáticas y recientemente, de los espacios patrimoniales. Este lenguaje de proyección permite integrar al visitante a la obra, quien la completa desde sus sentidos, experiencia y comprensión.

Actualmente, el nuevo proyecto de Saavedra, integra el arte y la tecnología a la vida cotidiana desde el uso de los espacios públicos patrimoniales, transformándose en una propuesta inédita para la capital cultural de Chile.

 

Ciertamente, Optiko Ecos de Luz será una señal concreta de lo que podría ser en un futuro el Festival de Luces de Valparaíso.

OPTIKO Ecos de Luz, una experiencia sensorial

Optiko es un concepto de arte-tecnológico alucinante. Ver rayos de luz que nos traspasan dentro un espacio vacío y totalmente oscuro, provoca una sensación de intensa belleza, perdemos el sentido del tiempo y del lugar físico donde nos encontramos.

Envolvernos en un abanico de haces de colores que nos rozan como si quisieran tocarnos, nos traslada al inicio del universo o a la manifestación más pequeña de la vida. Este gran viaje, acompañado de sonidos electrónicos, de pequeñas explosiones cósmicas, nos conecta con nuestros imaginarios de un mundo fantástico, luminoso y místico.

 La experiencia es mágica, personal y única. Ver un mundo de luces cruzándose, formando imágenes, es una vivencia nueva e indescifrable para la razón que nos gatilla una sensación de plenitud y de algo aparentemente conocido, sin que sepamos su origen real.

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